hoy 4 de abril 2023 es el Día Internacional de Sensibilización sobre las minas antipersonal. desde la ONG cosoimco rechazamos la siembra indiscriminada de estos artefactos y crear conciencia sobre la creciente amenaza que representan para la población civil y de las fuerzas armadas de colombia y en muchos países del mundo.
En Colombia, para rendir un homenaje a las víctimas de minas antipersonal , lanzamos la campaña “caminemos seguros , contra las minas antipersonal”.
es un espacio de apoyo y reflexión, de rechazo al uso indiscriminado de estos artefactos y un homenaje a las víctimas de minas antipersonal.
Según la
definición de la convención de Ottawa en su artículo segundo, por “mina
antipersonal” se entiende toda mina concebida para que explosione por la
presencia, la proximidad o el contacto de una persona, y que incapacite, hiera
o mate a una o más personas”.
Según la definición de la convención de Ottawa en su
artículo segundo, por “mina antipersonal” se entiende toda mina concebida para
que explosione por la presencia, la proximidad o el contacto de una persona, y
que incapacite, hiera o mate a una o más personas”.
En Colombia, la problemática de las minas antipersona son
las de tipo AEI (Artefacto explosivo improvisado), que iniciaron en el año 1990
por parte de la guerrilla del ELN y su IME (Industria militar elenica), según
diversas versiones fueron instruidos por Nicaragua, Irlanda entre otros.
Posteriormente las Farc empezaron a emplearlas, debido a su rentabilidad en la
fabricación y sembrado de manera sistemática, de ahí que se conozca como “la
bomba del pobre”, prueba de esto es la incautación de “más de 5.000 minas
antipersonal por el Ejército en el municipio de Curillo, en el departamento del
Caquetá. Según el Ejército, las minas estaban en poder del frente 49 de las
Farc” adicionándole el bajo costo de su producción y la durabilidad calculada
en años de 50 a 100.
Estos grupos guerrilleros las utilizan para detener la
marcha de las fuerzas militares, desmoralizarlas, e impedir su acceso a
diferentes zonas de interés como campamentos guerrilleros, hospitales, veredas,
caminos de acceso, escuelas, en el perímetro de las empresas trasnacionales,
para controlar sus zonas de influencia como los corredores estratégicos para el
tráfico de drogas y armas, de interés económico para el cobro de extorsiones,
secuestros, etc. Indiscriminado la presencia de la población civil que realiza
actividades cotidianas y de paso en algunas de estas zonas, con el fin de
asegurar su permanencia, y dar dificultad de acceso a las fuerzas militares.
“Colombia es el único país de América Latina donde aún se
siembran minas antipersona, uno de cada dos municipios es afectado por la
presencia o sospecha de un campo minado, En 31 de los 32 departamentos
nacionales la población está en riesgo por la presencia de campos minados y
MUSE (municiones sin explotar). San Andrés y Providencia es el único
departamento que no tiene campos minados” (sinminascolombia, 2011)
Según el programa presidencial para la acción integral
contra las minas antipersona, desde 1990 hasta junio de 2014, en nuestro país
van 10.773 víctimas por minas antipersona, de las cuales 8.590 resultaron
heridas y 2.183 fallecieron, un 38% de ellas, es decir, 4.152 son civiles. Las
actividades que realizaban al momento del incidente eran en un 60% actividades
de fuerza pública, 20% del cual no se tiene información, 9% estaba de tránsito,
6% otro, 3% erradicación manual, 2% labores de agricultura. El departamento más
afectado es Antioquia con un 22%, seguido del Meta con un 10%. Un 82% de las
victimas están en edad económicamente productiva, y el total de las victimas
están bajo la línea de pobreza.
El Estado Colombiano firmó el 4 de septiembre de 1997 la
convención de Ottawa, lo ratificó el 6 de septiembre del 2000 y el 1 de marzo
de 2001 entró en vigor. En este se compromete a prohibir el empleo,
almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona y pautas para
su destrucción. En 2002 se crea la ley 759 de 2002 con el fin de dar
cumplimiento a la convención.
